Con cierta frecuencia compañeros y amigos fotógrafos me trasladan la misma inquietud: una decepción generalizada con respecto al enfoque en sus retratos fotográficos.
Por ello me he atrevido a redactar este pequeño artículo que recoge algunos consejos básicos para poder aminorar esa preocupación.
Una aclaración, estos consejos debes considerarlos como unos principios generales y nunca como unas reglas de oro; cada retrato tiene sus particularidades a tener en cuenta en cuanto al enfoque se refiere y así deberías proceder.
Un abrazo.

1. El visor ofrece un control real
Trabajar mirando el monitor genera errores: la vista engaña, la luz refleja y la pantalla distrae. A través del visor se percibe mejor la escena y el punto de nitidez se decide con más seguridad.
2. En retrato, la prioridad son los ojos
Si la mirada no está nítida, el retrato pierde fuerza. En grupos, conviene enfocar a la persona más centrada y cerrar el diafragma para equilibrar la profundidad de campo.
3. Diafragma y nitidez en grupos
Un f/5.6 puede servir, pero entre f/8 y f/11 se mantiene el plano de enfoque estable incluso cuando unos están ligeramente adelantados respecto a otros.
4. Velocidad mínima para evitar trepidación
Con personas en movimiento normal, 1/125 s es un límite fiable. Si falta luz, subir el ISO evita imágenes movidas y mantiene una exposición estable.
5. El contraluz exige control de la exposición
Cuando el sujeto tiene la luz detrás, la cámara suele medir el fondo y oscurecer el rostro. Al trabajar en manual se corrige ese desvío. Añadir un toque de flash de relleno devuelve textura a la piel y deja que el contraluz genere un halo natural en el cabello.
6. Exponer para la cara o para el ambiente
Si no se usa flash y se mide directamente sobre el rostro, el fondo quedará claro. No es un error; simplemente cambia el carácter de la fotografía.
7. Puntos de enfoque y modos de medición
Cada cámara permite ajustar cuántos puntos intervienen y cómo se realiza la lectura de luz. No responde igual un objetivo luminoso que un zoom más cerrado, ni se mide igual un interior que un exterior. Conocer estos ajustes hace la diferencia.
8. Decisiones técnicas que construyen el estilo
La calidad final depende de elegir dónde enfocar, qué diafragma usar, cómo sostener la velocidad y cómo medir la luz según la escena. Cuando estas acciones se vuelven naturales, la cámara deja de imponer sus automatismos y la imagen se acerca más a la intención del fotógrafo.
9. Retratos robados: precisión sin aviso previo

En un retrato robado no hay tiempo para preparar la escena. El visor vuelve a ser la herramienta más eficaz: permite componer rápido y evitar el retraso del monitor. El enfoque debe situarse en los ojos aunque el sujeto no mire a cámara; un punto central o un grupo reducido de puntos garantiza rapidez sin perder control. Conviene trabajar con prioridad a la velocidad o en manual con un mínimo de 1/250 s para congelar gestos espontáneos. Un diafragma medio, entre f/4 y f/5.6, equilibra separación del fondo y margen de nitidez ante pequeños movimientos. La medición puntual sobre el rostro evita que fondos luminosos arruinen la exposición en instantes que no se repetirán.



