Cada día escuchamos palabras y siglas que parece que todo el mundo entiende: PIB, IPC, IVA, GPS, ADN, USB, PDF, WiFi, CEO, QR… Y en términos fotográficos: RAW, HDR, LUT, ACR, HSL, AF, HAS, IA… PROMPTS.
Hace unos días, un alumno recién llegado a la inteligencia artificial aplicada a la fotografía me comentaba:
“Escucho mucho hablar de prompts. Sé que tiene que ver con la IA, pero no sé exactamente a qué se refiere”.
Pues es sencillo:
Un prompt es la instrucción que damos a una IA para decirle qué queremos que haga para nosotros.
Y como a mí me gusta explicar las cosas con ejemplos cotidianos, imaginad que entro en una cafetería y quiero un descafeinado de máquina, largo de leche, desnatada y sin lactosa, poco caliente, con sacarina, en taza pequeña; y un croissant poco hecho.
Si pido mi desayuno con todo ese lujo de detalles, seguramente recibiré lo que quiero.
Pero si simplemente digo:
“Póngame un descafeinado y un croissant”
con toda seguridad recibiré algo distinto.
Con la IA pasa exactamente lo mismo.
Para que un prompt tenga más posibilidades de funcionar bien, necesita cierta claridad y estructura.
No se trata de escribir mucho, sino de saber detallar con texto lo que realmente queremos.
qué quiero · cómo lo quiero · dónde lo quiero · qué quiero conservar · qué no quiero.
Aprender a explicarle bien a la IA lo que tenemos en la cabeza para que se acerque de verdad a lo que queremos conseguir.
Esa es la clave de todo.
PD: otro día os hablaré de mi ley 80/20 aplicado a la edición de nuestras fotografías adornadas )que no sustituidas) con IA

